Las startups chilenas sí son empresas… y aquí te contamos por qué

¿Creías que las startups no eran empresas? Error común completamente alejado de la realidad legal chilena. Las startups que operan en nuestro país no solo son empresas. También están reguladas, formalizadas y con la mira en el crecimiento.

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Conoce la realidad empresarial de las startups

En nuestro país, una startup puede crearse como cualquier empresa tradicional. La diferencia está en la mentalidad.

Mientras una empresa convencional apunta a estabilidad y permanencia, una startup busca velocidad. Quiere escalar y, ojalá, conquistar mercados más allá de nuestras fronteras.

Aspectos a considerar

La figura más común para crear una startup es la Sociedad por Acciones (SpA). ¿Por qué? Porque permite atraer inversionistas, repartir utilidades con flexibilidad y hacer cambios internos con rapidez. Pero también pueden constituirse como EIRL o incluso como Sociedad de Responsabilidad Limitada, dependiendo del caso.

A efectos tributarios, todas tienen las mismas obligaciones. Inscribirse en el SII, declarar impuestos, obtener patente y cumplir con la normativa vigente. Es decir, funcionan como cualquier empresa. Solo que, en vez de vender pan en la esquina, están resolviendo problemas con tecnología. O escalando soluciones digitales a miles de usuarios en tiempo récord.

Además, las startups reciben apoyo del Estado. CORFO, Startup Chile, Semilla Inicia y otras líneas de financiamiento están diseñadas exclusivamente para este tipo de empresas. Porque el país sabe que ahí hay innovación. Y que, si se potencia, se puede transformar en exportación.

Las startups chilenas sí son empresas… y aquí te contamos por qué

Entonces sí. Las startups son empresas y están formalizadas como tal. Pero su enfoque no es quedarse en lo local. Es despegar, volar alto y cambiar el juego desde Chile hacia el mundo.

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