La importancia de poner todo por escrito en un contrato (de cualquier tipo)

En los negocios, confiar solo en la palabra puede salir caro. Aunque muchos emprendedores inician sus servicios o ventas con acuerdos verbales, la ausencia de un contrato por escrito puede transformarse rápidamente en un conflicto.

Lo que se habló, si no está en papel, simplemente no existe a ojos de la ley.

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Absolutamente todo en el contrato

Poner por escrito lo pactado no es una formalidad innecesaria; es una medida de seguridad.

Un contrato bien planteado detalla claramente qué se va a hacer, cuánto costará, en qué plazos se entregará y qué sucede si alguna parte incumple. Es una guía que previene malentendidos. Y también, es una prueba clave si hay que reclamar ante la justicia.

En Chile, los contratos escritos tienen valor legal incluso si no están firmados ante notario.
Basta que ambas partes firmen el documento con claridad y voluntad. Incluso pueden firmarse digitalmente con una firma electrónica simple, reconocida por la ley para la mayoría de las gestiones comerciales.

Trabajar sin contrato puede parecer más rápido, más “ligero”; pero es también un riesgo innecesario. Muchos emprendedores han perdido pagos, clientes o hasta reputación por no tener respaldo de lo acordado.

Es común escuchar frases como “pero eso no fue lo que entendí” o “no quedamos en eso”.
El papel, en cambio, no miente.

La importancia de poner todo por escrito en un contrato (de cualquier tipo)

Formalizar acuerdos no es desconfiar, es cuidar lo construido. También es proyectar seriedad y profesionalismo frente al cliente. Un contrato ordena, protege y evita sorpresas. Sea por una venta, un servicio o una colaboración, dejarlo por escrito siempre será la mejor decisión.

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¿Qué debe (sí o sí) estar estipulado en un contrato a plazo fijo?

En el mundo del emprendimiento chileno, contratar personal por un tiempo determinado puede ser una estrategia útil y necesaria. El contrato a plazo fijo, regulado por el Código del Trabajo, permite formalizar una relación laboral con fechas claras de inicio y término. Este tipo de contrato es ideal para cubrir necesidades temporales, proyectos específicos o reemplazos, siempre que se respeten las condiciones legales vigentes.

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Conoce las bases principales de este tipo de contrato

Duración:
La ley chilena es clara; indica que un contrato a plazo fijo no puede superar el año de duración.
Sin embargo, si el trabajador tiene un título profesional o técnico, la duración puede extenderse hasta dos años.

Renovación:
Si el empleador renueva el contrato más de dos veces, o si el trabajador sigue prestando servicios luego del vencimiento del plazo sin firmar uno nuevo, la relación laboral se considera indefinida. Esto es clave para evitar conflictos o demandas por despido injustificado.

Firma y cláusulas:
Además, es obligatorio que el contrato se firme por escrito dentro de los primeros 15 días desde que el trabajador empieza a prestar servicios. Este documento debe especificar el cargo, las funciones, la jornada laboral, la remuneración, el lugar de trabajo y, por supuesto, la duración exacta del vínculo laboral.

Omitir cualquiera de estos elementos podría generar nulidades o interpretaciones desfavorables para el empleador.

¿Qué debe (sí o sí) estar estipulado en un contrato a plazo fijo?

Derechos y deberes

El contrato a plazo fijo también debe establecer con claridad los derechos y deberes de ambas partes. Esto incluye pactos adicionales como cláusulas de confidencialidad, exclusividad o condiciones particulares de trabajo. Para los emprendedores chilenos, entender y aplicar bien esta figura legal es una forma de profesionalizar su negocio, evitar sanciones y asegurar relaciones laborales sanas y transparentes.

Firmar un contrato correcto es más que un trámite; representa proteger tu emprendimiento desde el primer día.

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ANEXO: MODELO DE CONTRATO A PLAZO FIJO

CONTRATO DE TRABAJO A PLAZO FIJO

En [ciudad], a [fecha].

Entre [nombre del empleador], RUT [XX.XXX.XXX-X], domiciliado en [dirección], en adelante “el empleador”, y don/doña [nombre del trabajador], RUT [XX.XXX.XXX-X], domiciliado en [dirección], en adelante “el trabajador”, se acuerda lo siguiente:

PRIMERO: El empleador contrata al trabajador para que preste servicios como [cargo], consistentes en [descripción de funciones].

SEGUNDO: El trabajador prestará sus servicios en [dirección del lugar de trabajo].

TERCERO: La jornada de trabajo será de [descripción de jornada y horario].

CUARTO: El trabajador recibirá una remuneración mensual de $[cantidad], que se pagará el día [día de pago] de cada mes mediante [forma de pago].

QUINTO: El presente contrato tendrá una duración de [número] meses, iniciando el [fecha de inicio] y finalizando el [fecha de término].

SEXTO: Cualquiera de las partes podrá poner término anticipado al contrato de conformidad con la legislación vigente.

SÉPTIMO: Ambas partes declaran conocer y aceptar lo establecido en el presente contrato.

Firmado por duplicado:

_____________________      _____________________
[Nombre empleador]      [Nombre trabajador]
RUT: XX.XXX.XXX-X      RUT: XX.XXX.XXX-X

¡Fija tu sueldo empresarial en tu propia entidad! El beneficio tributario para emprendedores

Si trabajas día a día en tu emprendimiento, te esfuerzas, lideras, vendes, coordinas o simplemente haces que todo funcione, entonces tienes derecho a algo que quizás no sabías: puedes pagarte un sueldo y, además, descontarlo como gasto tributario. Así es. La ley chilena reconoce esta posibilidad a través de un beneficio poco aprovechado, pero muy útil, llamado sueldo empresarial.

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Este beneficio no es nuevo, pero desde la modernización tributaria (Ley 21.210) se hizo aún más flexible. Ahora no sólo se permite que el dueño de la empresa se pague a sí mismo por su trabajo real y efectivo, sino también que pueda hacerlo con su cónyuge, conviviente civil o hijos. Una familia entera podría beneficiarse, siempre que trabajen realmente en la empresa.

¿De qué trata el sueldo empresarial?

La lógica es sencilla. Si tú trabajas dentro de tu empresa, como cualquier otro colaborador, entonces ese esfuerzo tiene un valor.

Ese valor se puede fijar como remuneración. Y si esa remuneración está afecta a cotizaciones de salud y AFP, entonces puedes incluirla como gasto al momento de declarar impuestos. Eso significa menos impuestos que pagar y más orden en tu contabilidad.

Pero hay condiciones, pues no basta con decir que trabajas en tu negocio.

  • Debes demostrar que lo haces de forma real y permanente, aunque sea compatible con otro empleo formal.
  • Además, debes firmar un contrato en el que se indique qué funciones cumples, cuánto cobras y con qué periodicidad.
  • Ese contrato debe ser firmado por ti como representante legal y como persona natural. Y no, no es un contrato de trabajo tradicional.
  • No puedes demandarte a ti mismo, ni entra en juego el Código del Trabajo.

El monto de este sueldo debe ser razonable. No puedes asignarte una cifra al azar; tiene que guardar relación con lo que hace la empresa, el tamaño del negocio y las rentas que declara.

Aun así, el beneficio es claro: si cumples los requisitos, podrás deducir ese sueldo como gasto tributario, y eso se traduce en ahorro real.

¡Fija tu sueldo empresarial en tu propia entidad! El beneficio tributario para emprendedores

¡Reconoce tu esfuerzo!

Cada vez más emprendedores están utilizando el sueldo empresarial.

Es una forma de profesionalizar el trabajo dentro de la empresa y reconocer que el esfuerzo del dueño también cuenta. Porque sí, emprender es trabajar. Y ese trabajo debe ser valorado.

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